Hay algo que tenía claro sobre LA OPERACIÓN PAÑAL. Las peques a su ritmo. “Que si con uno la cosa ya es complicado, con dos ni te cuento”, pensaba. Las peques son de diciembre, con lo cual, esto de la operación pañal se “retrasaba” un poco más, si lo comparamos con los niños nacidos en marzo. Y recuerdo el susto inicial, cuando una amiga me comentó lo que le pedían en su guardería.
Ahora
no lo recuerdo exactamente, pero para mí era como una locura. Era algo como 3
pantalones para cada día, bragas/calzoncillos por doquier, calcetines… todo
bien puesto en paquetitos. Cada día.
Mis cálculos.
3 pantalones por día. 5 días a la semana. 15. Y le pedían que lo llevara todo
el lunes. Eso una niña. Por dos… ¡son 30 mudas! Lo primero que pensé no era si
mis niñas estaban preparadas para la operación pañal, sino que ¡¡¡¡NO TENÍA 30
PANTALONES!!!! Así que preocupada porque no iba a comprar una cantidad ingente
de pantalones que no iba a necesitar, le pregunté a la profesora de la
guardería que cómo lo íbamos a hacer. Solo diré que después de hablar con ella
y que me contara algo muuuuucho más “normal” y “terrícola” por lo que se
refiere a número de pantalones que debía llevar a la escuela, me empecé a
plantear en serio cómo iba a hacerlo con mellizas.
Primera
teoría: Yo sabía que Ona estaba mucho más preparada que su hermana para empezar
la operación. Estel no tenía tanto interés y además le costaba mucho más
acostumbrarse al orinal. A Ona le molestaba el pañal. A Estel no. La primera
teoría promulgaba que aunque tardemos un poco más de tiempo, lo haremos de una
en una.
Ya
teníamos algo claro. Prueba piloto con Ona. Fueron dos días horrorosos. Creo
que nunca había lavado tantos pantalones, braguitas, calcetines y zapatos como
aquellos dos días. (Bueno sí, El fin de semana de las siete lavadoras. Aún
tiemblo sólo de pensar en ello). Estaba agotada. Los recuerdo como dos días
pensando en tirar la toalla, aún sabiendo que todo el mundo decía que “es una
semana o diez días duros, pero luego ya está”. Estel, que hasta ese momento
quería pañal y no le interesaba mucho el orinal, descubrió que su hermana
estaba haciendo algo muy “divertido”, “de mayor”, “o lo que sea”, y empezó a
imitarla.
Segunda
teoría: Yo no aguanto 15-20 días a este ritmo. Ya puestos, y dispuestos a
terminar agotados, hacemos las mellizas de golpe (una teoría muy pensada, cómo podéis
comprobar).
Resultado:
Fue una semana dura para nosotros, agotadora… intentando animar a las peques,
celebrando sus logros y quitando importancia a los escapes… o a los accidentes
enormes. Cada día veíamos progresos y por eso continuamos, pero teníamos claro
que podíamos dar marcha atrás en cualquier momento. Pero tampoco os mentiré si os dijo que económicamente resultó un gran ahorro dejar de utilizar pañal.
Quitamos
pañal de día. Al cabo de unos meses Ona, que se levantaba con el de noche
totalmente seco, dijo que ya no quería más pañal. Des de entonces, hace pipí
antes de ir a dormir y no se levanta para nada. Estel ha mojado el pañal hasta
hace bien poco y entre ellas no ha habido ningún tipo de competición sobre
quién llevaba pañal y quién no.
Hoy he
recordado la operación pañal a raíz de la propuesta de Madresfera (como tema de
la semana). Y he recordado una anécdota que conté a @Orquideadichosa. Las dos
vinieron corriendo hacia mí, gritando que tenían pipí y ninguna de las dos podía aguantarse. Y ya
me veis bajando pantalones y con una colgando de cada brazo… suerte que nadie
me vio, porque debía estar de foto… ¡Y sin
que me mojaran!
Las
peques ahora ya tienen 4 años y medio, y la operación pañal ya es como un
recuerdo lejano. ¡Ánimo a tod@s los que estáis en ella!









