30 sept. 2014

Amigos imaginarios


Julia y Fiona son las amigas imaginarias de las niñas. Las gemelas no habían hablado demasiado de personajes o amigos que no existieran. Siempre han "utilizado" (por decirlo así) los amigos de la clase. Recuerdo que hemos quemado diferentes etapas, y siempre relacionadas con su día a día. En P3, hacían de maestras, y pasaban lista de los niños de la clase. En P4, que comenzaron a natación, hacían de monitoras y se llevaban a los niños a clase y montaban la piscina en medio del comedor. El año pasado, que fueron de colonias... ¡¡¡qué descubrimiento!!! Debajo la mesa del comedor era una tienda fantástica para jugar con los otros niños.

Pero esporádicamente, se van a clase de patinaje artístico o a hacer natación sincronizada con Julia y Fiona. Son actividades, que curiosamente, hemos hecho fuera de la escuela, por lo tanto, supongo que por eso no involucran a los niños de la clase. "Sí que existen, pero son invisibles de verdad. Vosotros no las veis ", me explican. Y ríen. Julia, Fiona y los niños de la clase se convierten en horas de juego e imaginación de las pequeñas cuando juegan en casa.


Leo que es frecuente en los niños hasta 7 años hablar de los amigos imaginarios. Los niños desarrollan un mundo de fantasía paralelo a la realidad y este amigo imaginario puede ayudar a desarrollar sus emociones. Según algunos especialistas, son compañeros que los niños crean para superar ciertos miedos, pero también puede ser una manera de reforzar la confianza en ellos mismos. Escuchad las conversaciones que el niño tiene con su amigo imaginario, porque puede ayudaros a conocer mejor las cosas que le preocupan o que puede necesitar.

22 sept. 2014

Compañeras, siempre


Este fin de semana nos hemos despedido de la playa. Con el inicio del curso escolar, casi ha sido un "adiós, verano". He podido sentarme un rato tranquila en la arena, y pensar en cómo ha ido este verano, del que todavía tengo tantas cosas que contar. Pero me las quedo mirando cómo se bañan, saltan olas y juegan en la arena delante de mí. Una dice que hace una cascada de agua mientras la otra crea un castillo, pero en el fondo juntan las dos construcciones.

¿Y sabéis qué? Me dan envidia y a la vez me hacen especialmente feliz. De pequeña, yo no tuve ningún hermano ni primo de mi edad, y fuera de la escuela, no tenía niños con quién jugar. Y es algo que vista con perspectiva, pienso que echaba de menos.

Ellas son grandes compañeras de juegos. Sí, se pelean, claro... y se enfadan. Y se quieren con locura. Las veo jugar, y escucho como ríen. Siempre lo han hecho, desde pequeñas. Tienen sus historias y sus juegos. Supe que sería un vínculo especial desde el momento de quedarme embarazada. La idea de tener uno me hacía respecto, y de golpe, me llegaban dos. Una amiga me dijo que la naturaleza era muy sabia. ¡Por supuesto!. Las mandó juntas, para que tuvieran una compañera de vida. Y yo me las imaginaba cuando tuvieran dos años, como serían. Y también ahora imagino cómo serán cuando tengan 7 u 8. Y me asusto un poco en cómo será cuando sean adolescentes (si se pelearán mucho por la ropa o nos lo pondrán complicado con el tema ‘salir de fiesta’). Pienso si vivirán aquí o fuera, o qué querrán ser de mayores. Sólo confío en que siempre se tengan la una a la otra, y que se quieran como lo hacen ahora. Una complicidad única y difícil de explicar. Y me viene a la cabeza la imagen de dos gemelas del barrio, que deben rondar los sesenta, y que muchas tardes las veo pasear juntas. Imagino que cada una tiene su vida, pero que les gusta explicarse su día a día.


Y mientras lo pienso, mis "pequeñas" se cogen de la mano y se adentran, por enésima vez este fin de semana, a saltar juntas las olas. Es maravilloso.