30 ene. 2014

Verdades gemelares como puños


¿Estás esperando gemel@s/melliz@s? 
¿Ya eres mamá de gemel@s/melliz@s?

Si has respondido a la primera pregunta este artículo te interesa para romper unos cuantos tabús e estereotipos que corren sobre los mellizos / gemelos.

Si has respondido a la segunda, este post imagino que te hará reír un rato y te animo a compartir más ‘verdades gemelares’.

Si has respondido a las dos preguntas formas partes del selecto club 2+2 y tienes toda mi admiración.

Si has respondido NO, puedes continuar leyendo, seguro que te ríes un rato.

Empecemos por el principio. Estas son las primeras verdades gemelares que me vienen a la cabeza.

1.   Tu barriga no será grande. Será enorme, en algún caso descomunal. Y maravillosa.
2.   Durante el embarazo desarrollarás una capacidad impresionante de detectar mellizos y gemelos en todos y cada uno de tus paseos.
3.   La gente intentará asustarte (y de qué manera) diciéndote que vas a tener dos (no, ¿en serio?) y que eso será agotador y dará mucho trabajo (si tanto les preocupa que se pasen por casa y ayuden un poco, ¿no?). Tranquila, puedes con ello. Si puedes tener un poco de ayuda mejor, pero estarás preparada para ello.
4.  Tú no tendrás un cochecito (atención al diminutivo) con los bebés sentados uno delante del otro. Lo tuyo será un tráiler (y el mío llevaba volante, #oslojuro).
5.  Yo también tuve un cochecito en paralelo. Tenía 12 ruedas. No digo más.
6. Sigo con los cochecitos: cuando al cabo de un tiempo cojas el de una amiga con su hijit@ (un cochecito simple), deberás vigilar de no salir con tanto ímpetu que te caigas al suelo. Es lógico. ‘Ése’ sólo debe pesar unos 8-9 quilos. Tú estarás acostumbrada a empujar entre 35 y 40 (el peso del cochecito, los niños y toda la compra que metes debajo).
7.  Más sobre cochecitos. ¿Sabéis el típico protector de lluvia? El tuyo es tan grande que prácticamente lo podrías utilizar como tienda de campaña impermeable.
8.  La última: tener gemelos te ayudará a conocer las medidas exactas de la puerta de tu casa y de tu ascensor. ¿A qué nunca te habías parado a pensar cuánto medían? Pues irás con las medidas a comprar el cochecito. Palabrita.
9.   Llevar un niño a la guardería es una pasta. Llevar gemelos puede ser una hipoteca más.
10. En una casa con bebé, si toman biberones, hay algunas unidades. La tuya parecerá un taller clandestino de elaboración y limpieza de biberones.
11. No vas ni a querer saber lo que llegas a gastar en pañales. Eso sí, vas a saberte al dedillo las mejores ofertas de cada semana.
12. La primera vez que salgas de fin de semana (o para todas las vacaciones de verano, da igual, porque en realidad te vas a llevar prácticamente lo mismo), la gente te preguntará si os mudáis de ciudad.
13. Crees que recordarás a la perfección que el chupete naranja es el de uno y el verde el del otro. Pero los acabarás confundiendo…
14. Te hartarás que te pregunten: “Buffff… ¿debe ser más difícil y cansado que con sólo uno, no?”. Te quedas con cara de tonta y respondes: “No lo sé, nunca he tenido uno sólo”.
15. Nunca como ahora te van a gustar tanto las ofertas de 2x1. De cualquier cosa...
16. En mi caso (con dos niñas), desarrollas una capacidad espectacular de recordar exactamente de quién es cada camiseta, pantalón o jersey y si son de la talla 5-6, 7-8, o incluso 10 años (no, por mucho que lo intentes no conseguirás resolver el misterio de las tallas de ropa).
17. Aprenderte los 25 nombres de los compañeros de clase de tu hijo es una tarea complicada. Además tendrás que asociarlos con sus respectivos padres y con suerte te aprenderás sus nombres, en lugar del clásico “la mamá de…” o “el papá de…”. Empieza a hacer ejercicios nemotécnicos. Si como en mi caso van separadas en clase, te tocará como mínimo 50 compañeros, sus padres, madres y hermanos o hermanas.
18. Siempre te equivocarás. Cuando pienses que una será más habilidosa con la bici, lo será la otra. Y cuando piensas que la más habilidosa con la bici se le dará mejor esquiar, será al revés.



De momento me planto… no descarto continuar el post. ¿Os animáis a sumar vuestras “verdades gemelares”?

PD: Aunque haya escrito este post, no os dejéis engañar. Recordaréis todos estos momentos, anécdotas y experiencias con la sonrisa más increíble en vuestra cara. Una experiencia única que seguro que las mamás y papás de múltiples no cambiamos por nada :-) 

29 ene. 2014

Muñecas recortables (¿jugamos?)




De pequeña me había pasado horas y horas con aquellas muñecas recortables, con las tijeras para ir preparando los diferentes trajes. Mi madre y mi tía eran modistas, y si bien los botones y las agujas no me interesaban demasiado, lo de vestir a las muñecas sí que me gustaba.


Pues hoy nos hemos pasado un buen rato con las niñas también. No es una muñeca, de acuerdo, son un osito y una osita, pero nos hemos dedicado a vestirlos de verano y de invierno. Quién lo hubiera dicho, ¿verdad? Hay cosas que nunca pasan de moda :-)



Otros juegos con los que nos pasamos horas...

21 ene. 2014

Una lección impresionante: tus hijos siempre te sorprenderán

Fotografía de una de las páginas del libro 'Macy y Nil van al dentista' de Ediciones Serres

Ya lo sabía, pero hoy he tenido una nueva e increíble demostración de cómo nuestros hijos nunca dejarán de sorprendernos, que nos darán lecciones de vida a diario y que nos demostrarán cómo llegan a ser de valientes. Gracias Ona por la lección de hoy. Estoy muy contenta de tu reacción.

Hace unos días os contaba que la caries de Ona se había complicado, era muy profunda y podría tocarle el nervio. Me preocupé con la posibilidad de una pulpotomía, y después de la reacción de la niña por una simple revisión, de pensar en tener que hacer una intervención y una sedación. Desde aquel día no hemos hablado demasiado de la visita médica, pero el viernes se me ocurrió mirar en la biblioteca si había algún libro de algún animalito simpático que fuera al dentista. Y lo encontramos: Maisy y Nil van al dentista (Lucy Cousins, Ediciones Serres). Pero Ona se cerró en banda y ni siquiera quería mirarlo. Empezó a bromear que cuando fuera al dentista sería una chincheta ( ¿¿¿ ¿ ? ? ? ? ? ) muy valiente. Y el sábado vio un pequeño juguete de Lego y me preguntó que si se lo compraría si el martes podíamos curar el "diente que está mal". El lunes por la noche quiso leer el cuento con su padre.

Martes, 21 de enero. Hoy. Quién no ha dormido de los nervios he sido yo. Y durante todo el día he estado muy preocupada. Hemos ido su padre y yo con Ona al dentista, cargada con la cámara de fotos para ver su última excursión y algunos vídeos (como me recomendó @desmadreando ) para distraerla. He cogido su doodoo (en plan arma secreta para consolarla). Pero Ona estaba tranquila. "La liará cuando tengamos que entrar”, pensaba yo. Se impacientaba. " Mama, ¿que no vamos dentro?”. Nos llaman.

Ona entra y se tumba en el sofá de la dentista. Son muy amables, y le empiezan a preguntar por la escuela, por su clase, por su doodoo... Ona se tumba más y abre la boca. Le pinchan la anestesia. Ni se mueve. Esperamos que le haga efecto. De una manera muy dulce la dentista le va explicando lo que le hará , los ruidos que oirá, como notará una sensación extraña dentro de la boca ... y le dice que no se asuste , que si necesita algo sólo tiene que levantar la mano y pararán. Estoy paralizada en una silla. La dentista es la misma a quien 15 días antes le había hecho un "show" durante la visita. Se me queda mirando, alucinada. Voy viendo la evolución, y la chica me confirma que SÓLO es una caries, aunque muy profunda. No le toca el nervio. Me fijo en las manos y los pies de Ona. Está estirada. Coge el doodoo de una manera relajada, sin apretar y sin tensión. Y me doy cuenta que quien en realidad está apretando con mucha fuerza el asiento de la silla con las manos soy yo. Muerdo con fuerza y una gota de sudor me cae por la espalda. Qué sensación más dura está allí mirando cómo le hacen la obturación. Al final la pequeña ya se cansa y empieza a demostrar signos de nerviosismo.


Ya está. Nada más salir hemos ido a comprar su pequeño regalito. Y lo primero que le ha explicado a Estel, su hermana melliza, es que "tengo hinchada la mejilla, mira, tengo el labio como dormido”. 

19 ene. 2014

Mis mellizas ‘idénticas’ favoritas


Este post está dedicado a todos aquellos que, aún hoy, aseguran que ven a mis niñas “idénticas” (recuerdo que son mellizas), que no saben “distinguir cuál es cuál” y que realmente “se parecen muchísimo”. Así que partiendo de la base que las dos son paliduchas, con ojos azules y pelo claro…

1-   Empecemos por lo físico. Estel nació con 3.460 kg. Ona con 2.500. Al cabo de tres meses ya la había pillado en peso. Ahora mismo Ona pesa 20 kilos y Estel 15.
2-   Ona mide 113 cm. Estel 109. Ona lleva un 31 de zapato. Estel un 29.
3-   Estel es rubia (cabello fino). Ona, castaña (mata pelo increíble).
4-   Ojos azules las dos, pero con tonalidades diferentes…
5-   A Ona le encanta dormir y cuesta muchísimo que se levante por la mañana. Estel se levanta a la primera de toque y se pone en marcha como si nada.
6-   Siesta. Estel con 10-15 minutos tiene suficiente y se levanta super feliz. Ona, si no duerme suficiente, de despierta con una mala leche tremenda.
7-   A Estel le encanta hacer cosas que requieran mucho movimiento. Ona es feliz pintando en la mesa o jugando con un puzle.
8-   A Ona le encantan las muñecas y su máximo deseo para Reyes era una muñeca que dormiría con ella. Estel pidió un violín.
9-   A Estel le encantan los bocadillos de pan con tomate. Ona no los soporta.
10- Ona se sube los calcetines hasta la rodilla. Estel los lleva arrugados abajo porque si no, le molestan.
11- A Ona le encanta escribir letras. Estel se pirra con los números.
12- Cuando algo no le sale bien, Estel se pone a llorar. Ona se cabrea.
13- A las dos les cuesta afianzarse en cosas / lugares / actividades nuevas. Pero una vez superado, Ona va más lenta y segura. Estel se tira de cabeza y luego ya verá qué pasa.
14- Ante una pelea, Ona reacciona al momento, quizá dándole un empujón a su hermana. Estel, con más picardía, no reacciona al momento. Lo hace más tarde cuando ya no sabes a qué viene.
15- Ona prefiere el chocolate con leche. Estel, el chocolate blanco.
16- Estel aburrió la leche. Ona se toma una taza enorme cada noche antes de ir a dormir.
17- Estel es una teatrera de cuidado. A Ona le gusta más bailar.
18- Para Estel, cortar las uñas de los pies es casi un masaje. Para Ona, un suplicio. Acabo sudando e histérica.
19- Cuando están muy enfadadas (o cansadas también), la reacción típica de Ona es gritar a tal nivel que algún día romperá tímpanos. Estel se tira al suelo y patalea.
20-  Ona prefiere a Blancanieves y Rapunzel. Estel es de Cenicienta y Tiana.
21-  Cuando pinta, Ona es más cuidadosa y limpia. Estel va más a su aire…
22 - Ona tiene dos caries. Estel ni una.
23 - Estel siempre es más débil ante gripes, resfriados, etc... los pulmones son su punto débil. Ona no acostumbra ni a toser.

24- ¿Tozudas? No… en esto sí que son “clavaditas”. Al igual que las peloteras para que se pongan las zapatillas en casa (que no hay manera…).



Lo mejor de todo, es que idénticas en algunas cosas y en otras no, parecidas en algunas cosas o no, son dos maravillosas personas con unas identidades muy marcadas que llenan nuestra vida. Y que nuestra vida va a ser poder continuar esta lista hasta el infinito…

16 ene. 2014

¿Actividades y espacios específicos para familias?

* ¿Me gusta encontrar lugares que piensan en mis necesidades? SÍ.
* ¿Me gusta que me atiendan respetando estas peculiaridades? SÍ
* ¿Me puede hacer decidir volver a un lugar o dejar de ir? SÍ.
* ¿Lo valoro como un valor añadido que por ejemplo, me cueste un poco más caro? SÍ.

Cuatro preguntas que contesto con un SÍ rotundo y que de hecho, podrían aplicarse a cualquier persona y / o consumidor. Sólo que hoy lo analizo desde el punto de vista de las familias, de ' mi yo' como unidad familiar, con algunas necesidades, intereses y variables que han cambiado desde que tuve las mellizas.

Hace unas semanas, en un programa radiofónico, creo que en la SER, preguntaban sobre el debate de si las compañías aéreas debían ser espacios donde se "vetaran" las familias con niños, porque molestaban a los demás pasajeros. Recuerdo que respondí, casi incrédula, si las compañías aéreas no se habían dado cuenta que haciéndolo al revés, quizás aún ganarían más pasajeros. En todo caso hay espacio para todos y me parece un debate exagerado. Pero... yo preferiría volar con una compañía que tuviera un espacio amplio para ir con los niños y algún detallito como un juego para colorear, o facilidades para calentar una papilla, etcétera... que una donde te miran mal por viajar con las niñas.

Puede parecer una tontería, pero para mí, ahora, no lo es. Agradezco un supermercado que tenga unas plazas para aparcar dedicadas a embarazadas o familias con cochecitos ( ahora ya no nos hace falta , pero cuando las dos niñas eran pequeñas , esta operación era más que complicada ) . Me gusta ver aseos bien equipados para cambiar a los bebés. Me gusta cuando alguien me recomienda un hotel / hostal o pensión porque tienen habitaciones pensadas para cunas de viaje, o con microondas o que tengan barandillas para que los niños no caigan de la cama. Son cosas muy pequeñas, muy sencillas, pero que con la logística de viajar con gemelas, se agradecen muchísimo. Hablo de restaurantes que tienen tronas, un pequeño espacio de juego y no ponen caras raras cuando pides calentar una papilla.

Y hablo por ejemplo de una iniciativa que se reanuda este viernes en Sabadell, mi ciudad, y que se hace en muchas otras. Se llama 'Cine con bebés', y que sencillamente es una proyección de cine adaptada a padres con bebés. Luces atenuadas, sonido nada estridente, lugares para cambiar los niños... y un espacio donde los padres pueden disfrutar de la película que se estrena esa semana. Compartiendo un espacio donde además, se encontrarán con otros padres. Espero que les funcione. ¡Ojalá hubiera existido hace 5 años!


No creo que las familias, en este sentido, pidamos nada del otro mundo. En el fondo, no es más que marketing familiar... y los consumidores, somos un buen puñado.

13 ene. 2014

Caca, culo, pulpotomía


Sí. El post de hoy va de palabrotas y palabrejas. Las dos primeras, caca y culo ya hace tiempo que las hemos dejado atrás, si bien las peques tienen especial predilección por "pillar" al vuelo todas las palabrotas que oyen y aplicarlas a su vocabulario. Esas pueden llegar a ser light. Lamentablemente, la semana pasada todos aprendimos una nuevo palabreja, que para mí es una palabrota que me gustaría eliminar de nuestro vocabulario. Se trata de PULPOTOMÍA. La palabra incluso hace reír (os juro que de entrada me dio ganas de soltar una carcajada) y se podría llegar a pensar que es una broma. Pero es FEA, MUY FEA.  

A principio del mes de noviembre fuimos al dentista, y cómo os expliqué en BUENOS DÍAS, SEÑORA CARIES, Ona tenía dos caries. ¿Qué teníamos que hacer? Pues ir a un dentista y que se encargara de ellas. Lo dejamos para después de fiestas. Ya hemos ido. ¿Resultado? Una de las caries de Ona es muy profunda y podría llegar a tocar el nervio. Tenemos que actuar ya y si no es una obturación normal, tendrán que hacer una PULPOTOMÍA. Las pulpotomías son tratamientos exclusivos de los dientes de leche. Consiste en eliminar parte del nervio del diente y se reconstruye la pieza. Esto significa que su resolución ya no es tan sencilla como una caries "normal", sino un poco más complicada. Si bien en la primera visita al dentista Ona y Estel colaboraron al máximo, en la revisión de la semana pasada todo absolutamente al revés. Histeria compartida y muchos problemas para que las visitaran. Y yo ya empecé a sudar. Y se me ocurrió preguntar... "Qué pasa si cuando volvamos no podemos ponerle bien la anestesia?". La respuesta aún me hizo sudar más: "Entonces tendremos que mirar de sedarla porque si no paran de moverse no hay manera de hacer la operación. Y no podemos hacerlo aquí, es un poco más complica (y caro, se dejó de añadir)". No quiero adelantar nuevos acontecimientos, ya le he dado diez mil vueltas, preguntado presupuestos con el consecuente tirarme de los pelos y sufrido por avanzado por la pequeñaja. 

Vamos a ir paso a paso y veremos cómo va el intento del próximo martes. ¿Por qué aún no sabemos qué va a pasar, no? *******, aggggghhhhhrrrrr, pulpotomía, ********


7 ene. 2014

Un truco para saber si hay gemelos en una casa...


Por suerte... esto no pasa con todas las muñecas, porque las peques tienen sus propios intereses y gustos diferentes... pero con algunas sí que tenemos que tenerlo todo por duplicado si no queremos potenciar sus habilidades para discutir y pelearse. Así es cómo está nuestro sofá... ¡todos en fila listos para saludaros!