28 ene. 2013

Un jardín muy especial y handmade




Cada año, el día del aniversario de las pequeñas, aprovechamos para hacer un regalo "especial" a toda la familia cuando vienen a casa para la fiesta. El año pasado ideamos el Memory Twin, de modo que las niñas tenían un juego en cada casa. Pero hay que reconocer que el año pasado todavía no pudieron colaborar mucho. Esta vez, sin embargo, a pesar de necesitar un poco de ayuda, estaban de lo más contentas de haber elaborado ellas el regalo para toda la familia, y obviamente, no se cansaron de decir a todos que tenían un secreto. Les gustaba pregonar que estaban preparando una sorpresa. Y no dijeron nada hasta el último momento.

Este año hemos hecho un jardín muy especial. Es muy fácil de hacer y así conseguiréis que la familia tenga una "obra de arte" de los más pequeños.

¿Qué vais a necesitar?

Sólo hay que comprar barro o pasta de modelar (además, por ejemplo, en Abacus ya encontré de color verde, por lo que os podéis  ahorrar el paso de tener que pintar). También en Abacus encontré unas bolsitas con animales de foam y otra para montar las flores. También necesitaréis un buen puñado de palillos.


¿Cómo hacerlo?
Nosotros dedicamos la primera tarde a montar las flores. Les enseñé a Ona y a Estel como debían hacerlo y ellas fueron pegando las piezas de foam. Como que tenían una parte adhesiva, luego pegamos los palillos y ya teníamos las flores preparadas.

Otra tarde nos dedicamos a "hacer el césped" (con el barro) y plantar las flores en el jardín. Nosotros hicimos un tamaño relativamente pequeño y nos cabían unas 8-10 flores, además de poner algunos de los animales en el suelo del jardín.

Durante un par de días tuvimos todos los "jardines" esparcidos por casa mientras se secaban, pero las niñas estaban muy contentas. Para terminar los envolvimos con papel de celofán rojo y hicimos un lazo. Y el día de su cumpleaños lo iban repartiendo a toda la familia.


22 ene. 2013

Nuestra família, vista por Estel



El día de la primera reunión de P4 salimos de la escuela con una gran cartulina, con dibujos y frases que las niñas habían comentado mientras hablaban de "la familia" y que sus tutoras habían apuntado. Nosotros también las dibujamos a ellas, y teníamos que poner una frase que nos gustara mucho y que pensáramos que a las niñas también les gustaría.

Me he leído y releído sus frases muchísimas veces desde entonces. Y me he mirado de arriba abajo los dibujos. Así nos ven, así configuramos esta familia.

Estel se dibuja así
Estel se ha convertido en cocinera. Lo ha descubierto hace poco. Le encanta ver cómo cocinamos, cómo se preparan los alimentos y el proceso. También tiene que ver que su clase (la de los Campesinos), estén conociendo muy de cerca los alimentos y trabajen su huerto.

La primera declaración de intenciones de Estel: "Me gusta hacer pasteles con mamá". De acuerdo, pues ya haremos más, pequeña.

Segunda declaración de intenciones: "Me gusta cocinar con papá y cortar papel con las tijeras". No sé si son dos cosas que van estrechamente ligadas, pero le encanta cortar papelitos. Hace ver que son castañas, leche, tortilla... cualquier cosa.

Y la tercera declaración de intenciones. Las tutoras les preguntan qué les gusta que los padres les digan. Estel lo tiene claro. "Me gusta que me digan guapa y princesa". No puedo evitar sonreír. El efecto obras de teatro de Blancanieves y princesas con Tiana o Rapunzel tienen su efecto.


Mamá
Papá

21 ene. 2013

Nuestra familia, vista por Ona

Ona se dibuja a sí misma



El día de la primera reunión de P4 (antes de Navidad), salimos de la escuela con una gran cartulina, con dibujos y frases que las niñas habían comentado mientras hablaban de "la familia" y que sus tutoras habían apuntado. Nosotros también las dibujamos a ellas, y teníamos que poner una frase que nos gustara mucho y que pensáramos que a las niñas también les gustaría.

Me he leído y releído sus frases muchísimas veces desde entonces. Y me he mirado los dibujos de arriba abajo. Así nos ven, así configuramos esta familia.





Papá
Según Ona, la familia funcionamos porque algunos sabemos hacer algunas cosas y otros no ;). Es una buena combinación. Literalmente, explica: "Papá sabe hacer crêpes y mamá no. Papá me lleva a la cama, me da besitos y abrazos, pero a veces no me duermo. No tengo sueño, pero descanso”. Cuando leí esto no pude para de reír. Algunos días, cuando no quiere dormir, dice que no tiene sueño, y nosotros le respondemos que se tumbe y descanse.




Mamá
Continuamos: "Mi mamá sabe cantar y papá no". Stop. Gracias Ona, sé que me quieres muchísimo y será que realmente piensas que canto bien, pero estoy convencida de que lo hago fatal. Eso sí, pongo mucho teatro y quizás por eso me salvo un poco.

"Tenemos una libreta con la leyenda de Sant Jordi y debemos pintar con cuidado para no salirnos de la raya. Con mamá recogemos papeles pequeñitos para hacer coronas”. Les encanta cortar papeles y hacer cenefas...



Al Ona le encanta que la abracen y le den besos. Y le gustan mucho las letras y leerlas. Quizá por ello, ha escrito tan bien su nombre;)


17 ene. 2013

Ayudar a los niños cuando tienen miedo



Ona le ha cogido "manía" a la extraescolar de natación. El último día antes de vacaciones (ese día no pude acompañarlos), comenzó a llorar y a decir que tenía dolor de estómago. Se quedó tranquila con las madres.

Ya lo intuía, así que durante las vacaciones, estuve hablando con ella y le comenté que si algo de lo que hacían en clase le daba miedo, que se lo dijera y explicara a su monitor y lo más probable es que no tuviera que hacerlo. Así no tenía que sufrir ni ponerse nerviosa. Se me quedó mirando y me decía que sí, que se lo diría.

El lunes pasado volvimos a natación. Fui para ver cómo iba y de paso, hablar con el monitor de Ona, para ver cómo la veía a ella durante la clase. Una vez cambiada, empezó a lloriquear... La acompañé al baño y comenzó a llorar. A mí estas situaciones me "matan". ¿Cuál es la mejor reacción? ¿Cuál es la mejor manera de ayudarles? ¿Qué debemos hacer si no nos acaban de explicar qué les pasa? Le volví a preguntar y me dijo que tenía miedo. Otra madre puso sobre aviso a su monitor y en nada ya lo tenía allí. Era el momento de hablar con él. Me comentó que cuando hay algo que no ve claro, Ona sencillamente no lo hace. Que en cambio, hay otras actividades que se lo pasa muy bien y hace sin problemas. Y comentó que no pasaba nada si en algún momento no lo quería hacer o se ponía a llorar.

Tenía que decidir. Tenía que decidir qué hacer y que Ona entendiera que aquella era mi postura, que también serviría cuando yo no estuviera. (Me había estado mirando atentamente y escuchando de qué hablábamos). Le sequé las lágrimas y le dije que tenía que ir con los otros niños a la clase de natación. La cogí de la mano y la acompañé a la piscina, donde otro monitor la cogió. Con el corazón latiendo a mil por hora, me volví de espaldas y salí. Salí corriendo, con esa terrible sensación de no saber si estás haciendo bien las cosas o no.

Es importante que aprenda a nadar, una cuestión de seguridad. Pero… ¿y si le coge manía y aún se cruza más? Si no le gusta y yo le obligo, ¿qué pensará de mí? ¿Le estoy haciendo bien o mal? ¿Cómo debería reaccionar? ¿Qué le debo decir? ¿Cómo lo hemos de tratar?

La cabeza me hierve y de camino a la cafetería veo a su hermana gemela, Estel, lanzándose al agua de un salto, hundiéndose, pero empezando a mover los brazos para llegar hasta el monitor, que le espera a dos metros de donde ha saltado ella. Una de las madres me comenta que ha sido la primera en hacerlo y que antes ya ha hecho otro ejercicio y que ha sido "muy valiente". Cuando algún fin de semana vamos juntos a la piscina, es una de las cosas con las que vamos con más cuidado: no hacer comparaciones. Hay que evitar decirle a Ona comentarios tipo "ostras, Ona, mira qué bien lo hace Estel, a ver si tú también lo haces" ... porque entonces Ona se cierra en banda. Y es que no me canso de decirlo. Son gemelas. Pero son dos hermanas, absolutamente diferentes. Sólo que se llevan 3 minutos de diferencia a la hora de nacer.

Tenemos 20 minutos para hacer el café, y el tema de conversación gira alrededor de otros años, y de las experiencias cuando los niños cogían miedo al cursillo y lloraban. Yo sólo pienso en Ona y en cómo lo debe estar pasando y qué debe estar haciendo. Cuando salen, su monitor me dice que ha ido bastante bien, que han hecho un trato. "La semana que viene no llorará y si hay algo que no quiere hacer me lo dirá", me comenta. Ona me coge la mano y sonríe. Yo también. Detrás suyo aparece Estel y también le da la mano.

"Ona, al final te has bañado, ¿verdad? Te he visto ". (Me la como).

Los niños cogen miedos y nosotros los tenemos que ayudar. ¿Habéis pasado por una situación similar a ésta? ¿Como lo has tratado de solucionar?

15 ene. 2013

La torre de Rapunzel


Es un secreto, no se lo digáis a nadie. Pero la torre donde vivía Rapunzel está en Sabadell. Me lo hizo ver una amiga (que también tiene gemelas, por cierto). La tenemos en el centro de la ciudad, y la magia, la imaginación y las ganas de aventuras de las pequeñas (sumado al hecho de que, aunque ahora se nos ha pasado un poco la manía, estuvimos unas semanas viendo diariamente  la película), han convertido la Torre del Agua de Sabadell en la torre de la Rapunzel. Ahora, cada vez que pasamos, buscan ese "muchacho" que sube y esperan que Rapunzel le dé un buen golpe con su sartén. Shhhh, que no se rompa la magia. Y además, este fin de semana, si os animáis, se hacen visitas guiadas. ¡Quien sabe que encontraremos, arriba!

9 ene. 2013

Una carta a los Reyes hecha a conciencia


En casa hace días que no paramos. No hemos tenido ni tiempo de pensar en cómo ha sido la reentrada en la escuela. Tenemos trabajo, mucho trabajo. Todo el día estamos peinando, dando horas a las clientas, lavando cabezas y cortando melenas. Tenemos una casa en la montaña y nos deslizamos en trineo, patinamos por una pista congelada y nos cambiamos siete veces en una tarde los pantalones y la ropa de esquiar Además, si no nos apetece frío, cogemos la auto caravana y vamos a la playa. Tenemos tablas de surf y una hamaca para tomar el sol. ¿Que tenemos un ratito libre? Leemos cuentos, hacemos collares, nos probarse la ropa. De día observamos las hormigas con la lupa y miramos los árboles de lejos con los prismáticos.

No. No nos hemos vuelto locos. Sencillamente jugamos con todos los regalos que los Reyes nos dejaron el día 6 en nuestra casa y en casa de la familia. Y no penséis que nos ha tocado el Gordo de Navidad. La casa en la nieve y la auto caravana son de Pinypon y la peluquería es un set fantástico con un secador, peines, una plancha de pelo y las pobres clientas son dos muñecas Nenuco que pronto estarán calvas porque no hago nada más que encontrarme cabellos rubios por toda la casa. Qué paciencia que tienen las pobres. "Es que están muy despeinadas y qué enredos que tienen estas niñas", dicen Ona y EStel. "Volvemos a jugar en peluquerías, mamá".

Intento recordar cómo era la locura del día 6 cuando era pequeña. Imagino que como ellas, hacía más caso a los primeros paquetes que abría que al último, que ya no sabía ni qué me hacía. Por eso ahora, poco a poco, vamos descubriendo y dosificando todos los regalos que nos trajeron los Reyes. Estamos contentos de estos Reyes, que han calculado muy bien y han hecho la carta a conciencia.

¿Cómo organizar Reyes con gemelos?

Hacía tiempo que quería abordar este tema, porque implica muchas reflexiones. ¿Cómo organizar los Reyes con gemelos? ¿Regalos conjuntos o individuales? Unos fomentan que compartan horas de juego, pero también es importante hacer la diferenciación y atender a cada uno de sus gustos. ¿Regalos iguales e idénticos? A menudo, con determinados objetos ya sabes a priori que puede haber peleas constantes. ¿Todo juguetes? ¿Con qué más puedes combinar? ¿Cuántos? ¿Ceder a las modas o no? ¿Ceder a todo lo que piden o no? Convencer a la familia y a todo el mundo que las niñas sólo tienen que tener 1 regalo (esto no siempre es fácil). Y eso que las niñas no son de pedir juguetes (supongo que eso llegará más adelante). De hecho, en la carta sólo pidieron un vestido de Cenicienta. Un traje que los Reyes no les han llevado porque ya llegaron algunos de princesa (de sorpresa absoluta) para su cumpleaños.

Qué queréis que os diga, es complicado. Y más en nuestro caso, porque a finales de año las pequeñas celebran su aniversario (con lo cual, quiere decir que ya venimos de una tanda de regalos y celebraciones). Por este motivo, en casa hemos establecido que el aniversario es muy importante, único e intransferible. Por eso intentamos que cada una tenga su regalo. A veces son iguales, como ha sido este año el caso del patinete, pero otros ya los adecuamos a sus gustos e intereses. Pienso que es importante apostar por la individualidad en su cumpleaños.

Como su cumpleaños es justo antes de Navidad, el Tió (una tradición muy arrelada en Cataluña), en casa, lleva detalles pequeños (como un gorro o un bolsito), y monedas de chocolate. En nuestras familias, los regalos, vaya, quiero decir, los REGALOS en mayúsculas, siempre han venido de la mano de los Reyes. Y en el momento de escribir la carta, hemos combinado los regalos de juego conjunto (de construcción, de simulación y de concentración), con ropa (que las chicas han salido presumidas) y regalos idénticos. Porque claro, si a una le regalas una lupa y a la otra unos prismáticos para hacer de pequeñas exploradoras ... ¿sabéis qué pasará no?. Efectivamente, llantos en todo momento. Por lo tanto, dos lupas y dos prismáticos. Así las salidas al bosque se convierten ahora en una nueva investigación.

Este año no hemos conseguido un nexo común, pero es un tema interesante para encontrar un hilo conductor a los regalos de Reyes. Por ejemplo, el año que los Reyes llevaron la cocinita, el resto de regalos estaban relacionados con el tema general (y también llegaron cazuelas, comida, delantales, etc...). Otro año nos llevaron un supermercado (más comida, Carrito de la compra, etc...).

Pero no todo podía ser fantástico, ¿verdad? La ley de Murphy también actúa en esta situación. Puedes hacer la carta a conciencia, puedes pensar que lo has compaginado todo a la perfección, que la balanza está equilibrada y cruzas los dedos para que cuando abran los regalos en una mañana mágica les gusten. Pues efectivamente, lo que más las volvió locas la mañana de Reyes fue un "set" de peluquería que para más inri hacía meses que teníamos por casa y que habíamos ido guardando. Y el fantástico set sólo tenía un secador que con las pilas hacía ruido y una plancha de pelo para dejarlos bien lisos. Y una bolsita que atada a la cintura sirve para llevar el peine y las pinzas. Pues tuvimos llantos y peleas todo el día. Suerte que la abuela nos ha cosido otra bolsita y las dos peluqueras han entendido que mientras una seca el pelo, el otro puede planchar el flequillo. Y las clientas, absolutamente satisfechas.

¿Y vosotr@s, cómo os organizáis? Si queréis contármelo, podéis escribirme a lainvasiotwin@gmail.com

3 ene. 2013

Cargar pilas / Descargar pilas



Hemos estado unos días fuera. Después de un trimestre que ha sido especialmente duro para mí y para Jordi, necesitábamos unos días de descanso. Al menos para romper ritmos y rutinas. Y seguro que me entendéis cuando digo que esto del descanso es un poco complicado con dos criaturas de 4 años.

Justo antes de irte todos te dicen "ahora descansaréis unos días". Yo pongo mi cara escéptica. A veces, estar únicamente con las niñas es mucho más agotador que el ritmo normal. No me malinterpretéis. Agotador... y genial y enriquecedor. Y divertido... y extremo. Todas las emociones se multiplican. Por tanto, estos días han servido para cargar las pilas y para descargarlas.

Las hemos cargado: con risas, con muchos cuentos explicados cuando las dos pequeñas han venido corriendo a nuestra cama, con la emoción de las niñas de estar en una casita de madera (un bungalow), por unos paisajes impresionantes que sólo respirar te llenan de energía. Hemos cargado pilas jugando a la oca, haciendo puzzles, jugando a pelota, a hacer obras de teatro y haciéndonos muchos besos y abrazos. Y por multitud de frases míticas que he ido apuntando...

Las hemos descargado cuando a la más mínima, Ona y Estel dicen que están cansadas y que no quieren ir a dar un paseo, cuando se pelean desconsoladamente porque las dos quieren ir al mismo instante y de la misma manera en el único trineo que nos hemos llevado (¡que ya íbamos bastante cargados!). Cuando con un frío impresionante una de ellas no se quiere poner la chaqueta y la otra, que ya la llevaba puesta se alía con su hermana y se la quita.

¿Pero sabéis qué? Aunque al principio de estas mini-vacaciones no me encontré demasiado bien y no las viví con demasiada intensidad... pronto olvido con qué descargo las pilas y procuro llevarlas a casa al 100%. Me vuelvo a casa con las imágenes de nuevos paisajes descubiertos y con el sonido de las risas de las niñas. Pero… ¿descansada? No demasiado :-)